Remo bajo tipo de hammer

Remo bajo tipo de hammer

Remo bajo tipo hammer

El remo bajo tipo hammer es un ejercicio de tracción horizontal que combina la mecánica del remo en polea baja con el agarre neutro característico del curl martillo. Esta combinación permite una activación profunda de la musculatura de la espalda media, especialmente de las fibras más internas del dorsal y del trapecio medio, al tiempo que reduce la tensión sobre las muñecas y los codos en comparación con los agarres en pronación o supinación.

Es un ejercicio especialmente recomendado para quienes buscan mejorar el grosor de la espalda, corregir desequilibrios posturales o añadir variedad a su rutina de tirón sin cargar en exceso las articulaciones del antebrazo.

Músculos trabajados

Músculos principales

Músculos secundarios

Técnica paso a paso

  1. Posición inicial: siéntate frente a la polea baja o máquina de remo. Coloca los pies sobre los apoyos y mantén las rodillas ligeramente flexionadas. Agarra el accesorio de doble agarre neutro (tipo V o paralelo) con las palmas enfrentadas.
  2. Postura: incorpora el torso hasta quedar a unos 90° respecto a los muslos. Mantén la columna neutra, el pecho abierto y los hombros bajos y atrás. Evita redondear la zona lumbar.
  3. Inicio del tirón: antes de flexionar los codos, inicia el movimiento retrayendo las escápulas. Este primer gesto es clave para maximizar el trabajo de trapecio y romboides.
  4. Fase concéntrica: lleva los codos hacia atrás y hacia abajo pegados al cuerpo, manteniendo los antebrazos en posición vertical (tipo hammer). El agarre debe quedar a la altura del abdomen bajo al final del recorrido.
  5. Contracción final: aprieta los músculos de la espalda en el punto de máxima contracción durante uno o dos segundos antes de iniciar el retorno.
  6. Fase excéntrica: devuelve el peso de forma controlada, extendiendo los brazos sin perder la tensión en la espalda ni dejar que los hombros rueden hacia delante.

Errores comunes

Variantes del ejercicio

Consejo de entrenador

Concentra toda tu atención en la sensación de pellizco entre las escápulas al final de cada repetición. Si no notas esa contracción en la espalda media, reduce el peso y practica la retracción escapular de forma aislada antes de añadir carga. Un truco eficaz es imaginar que intentas romper el mango de la polea por la mitad hacia atrás: esa intención mental activa los romboides y el trapecio de forma mucho más eficiente que simplemente tirar con los brazos.

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